Jesucristo nació

Lun, 12/25/2017 - 05:30
Jesucristo nació

Jesús vendrá a saludar a los siervos piadosos de Dios, junto con la prueba definitiva de Dios en la Tierra y para encarnar la pureza absoluta. El Mesías vendrá y purificará a los hombres de las mentiras e impurezas.
El Mesías viene, para llamar de nuevo, la espiritualidad y la servidumbre a Dios, para detener las guerras que desencadenan los así llamados cristianos en nuestro mundo. Él vendrá y hará temblar, junto con el gran salvador del mundo, las bases de abusos e injusticias.
Apenas logró llegar a sentarse debajo de un árbol. Estaba sin aliento. Durante toda su vida, ella solía esperar en un silencio sereno. Esta vez, ella realmente sabía nunca que su frágil cuerpo no era capaz de resistir estas presiones, sin embargo, lo que le asustaba más que cualquier otra cosa era la mirada acusadora y la insolencia de la gente. ¡No! María no podía sufrir. Ya, los dolores habían llegado y se dirige al lado de una palmera. De repente, ya no podía soportar el nudo de dolor en su garganta, sus ojos comenzaron a llorar y, entonces, empezó recitar frases que nunca había pronunciado en su vida, como lo señala la aleya 23 de la sura María:
 “Entonces los dolores de parto la empujaron hacia el tronco de la palmera. Dijo: "Ojalá hubiera muerto antes y se me hubiera olvidado del todo...!”
El tiempo azotaba, su cuerpo estaba exhausto y debilitada su alma, cuando en estos momentos sofocantes, oyó de repente una llamada divina, como lo leimos en las aleyas 24 y 25 de la sura María:  “Entonces, de sus pies, le llamó: «¡No estés triste! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyuelo.
¡Sacude hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti dátiles frescos, maduros!”.
Y así lo hizo. Las ramas de palmera le brindaron toda su generosidad a María. En ese momento, la paz de Dios llenó el alma de María y Jesús apareció en los brazos de ella.

En el horizonte, la ciudad le espera con las miradas curiosas de la gente. Sólo Alá, Todopoderoso, la protegerá de las palabras de la gente cruel y calumniasa. ¡Oh María! No te aflijas, no tengas miedo de las promesas vacías de gente, el que está en tu regazo es el mejor regalo de Dios de los cielos y la tierra y es un ser en cuya frente brilla la estrella de la profecía el don de la profecía. Los dedos acusadores señalaban la santidad de María y la marea de interrogatorios perturbaba su tranquilidad interna. En ese momento, un milagro divino se hizo realidad. Las palabras más sagradas fluyen de los labios de María y el eco de un alma infantil, una voz divina produce malestar en el entorno de la joven madre. El bebé en la cuna habla. Con las palabras más elocuentes, el Mesías defiende la santidad de su madre y atestigua su castidad. El ruido deja paso al silencio, y el silencio, al asombro. Fue así que Dios envió en una cuna al gran profeta para salvar a la humanidad y demostrar, de manera infinita, su autoridad a quienes se empeñaban en negarla. "¿Cómo puede un bebé de un día ser capaz de hablar de ello", dijeron, y el Mesías respondió: "Yo soy el siervo de Dios, me ha dado el Libro y me ha hecho profeta" (como sabemos por la aleya 30 de la sura María del glorioso Corán).
Agregó, saludos a Mí que soy el creyente de mi Señor. Saludos a Mí que, vengo con un libro de los apóstoles dijeron la verdad y no escucharon y no aprendieron. Felicitamos a todo el mundo, el nacimiento del Enviado de Dios, el hazrat Jesús (la paz sea con él)
.
El profeta Jesús, hijo de María (P) es de los más sublimes profetas divinos No sólo trajo consigo una religión y un libro celestial, sino que Cristo tuvo un nacimiento extraordinario, maravilloso. Sin haber tenido un padre por la voluntad de Dios, nació de una madre pura y creyente llamada María. Esto hace que algunas personas crean, equivocadamente, que no es un ser humano; pensamiento totalmente falso, como el Corán en la aleya 59 de sura La familia de Imran dice:  “Para Alá, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo:«¡Sé!» y fue”.
Jesús (P) apareció en una época marcada por los disturbios y atrocidades, una era donde había una gran necesidad de un líder celestial para que corrija las perversidades y reforme al ser humano del extravío y la corrupción. Jesús (paz sea con él) declaró su misión y llamó a la gente a adorar a Dios, para aspirar a la piedad, monoteísmo y justicia. Aquel hazrat sacrificó su vida para salvar a los hijos de Israel. Según el Corán, dirigido a los hijos de Israel, en la aleya 72 de sur La mesa Servida.
“No creen, en realidades, quienes dicen: «Alá es el Ungido, hijo de María», siendo así que el mismo Ungido ha dicho: «¡Hijos de Israel, servid a Alá, mi Señor y Señor vuestro!». Alá veda el Jardín a quien asocia a Alá. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie”.
Jesús luchó contra las supersticiones y las desviaciones que habían surgido tras la religión de Moisés (P). Los líderes de los Hijos de Israel, con la llegada de Jesús, vieron su posición amenazada y conspiraron contra él. Finalmente, decidieron matarlo, pero Dios oscureció la vista del enemigo, el cual, a su vez, sacrificó por error a otra persona que se parecía a Jesús. Permanecieron en su error y pensaron que habían crucificado al profeta. Esta realidad en el Corán en las aleyas de 157 y 158 de sura Las mujeres ha mencionado específicamente:
Y por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, sino que Alá lo elevó a Sí. Alá es poderoso, sabio.
En el sagrado Corán, se ha relacionado los milagros al hazrat Jesús, hijo d eMaria, pero es importante señalar que estos milagros ha sido efectuados con permiso divino. Dios en la aleya 110 de sura La mesa servida dice:
Cuando dijo Alá: «¡Jesús, hijo de María!; Recuerda Mi gracia, que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando le enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Tora y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos no creían dijeron: 'Esto no es sino manifiesta magia'.
A través del sagrado Corán y los Evangelios comprendemos que el Mesías llegó, como los otros profetas, como un simple sirviente de Dios para llamar a la gente hacia el monoteísmo. Aquel hazrat dijo en la aleya 52 de la sura La familia de Imran: “Alá es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! Esto es una vía recta”.
Al igual que los otros profetas, Jesús fue un hombre que recibió su misión profética, fue un hombre inspirado por Dios, que lo designó para orientar a la comunidad. Jesús fue hijo de María, creyente de Dios y milagro vivo de la historia que señala que las fuentes de vida surgen de sus dedos y acaricia las almas. Saludos de Dios para él, que volverá un día, según la promesa divina, junto con el Imam del Tiempo (Que Dios apresure su venida).
La venida del salvador, al final de los tiempos, y el restablecimiento de la paz y la justicia universal es un principio básico de todas las religiones divinas. Por eso, en todas las sociedades y épocas de la historia, la esperanza de los monoteístas ha sido la aparición del gran salvador del mundo. Los cristianos ven al Mesías en el profeta divino de Dios. Los musulmanes consideran que el hazrat Jesús, hijo de María, está vivo y han notificado en muchas narraciones islámicas el regreso del hazrat Jesús a la tierra junto con el hazrat Mahdi. Jesucristo es el apoyo y el propagador del levantamiento del prometido salvador, quien tratará de guiar a la gente, sobre todo, de los que creen en los libros celestiales. Jesús vendrá a saludar a los siervos piadosos de Dios, junto con la prueba definitiva de Dios en la Tierra y para encarnar la pureza absoluta. El Mesías vendrá y purificará a los hombres de las mentiras e impurezas. El Mesías viene, para llamar de nuevo, la espiritualidad y la servidumbre a Dios, para detener las guerras que desencadenan los así llamados cristianos en nuestro mundo. Él vendrá y hará temblar, junto con el gran salvador del mundo, las bases de abusos e injusticias. (parstoday)

 

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