Huellas de EEUU en América latina (parte 2)

Sáb, 11/02/2019 - 16:56
Huellas de EEUU

La dominación política
Políticamente, EEUU ha perdido gran parte de su capacidad de maniobra frente a los pueblos latinoamericanos. Sus aliados oligarcas, con pocas excepciones, se han vuelto cargas que no tienen la voluntad de encabezar una lucha contra los pueblos. Los países del ALBA, expresiones como CELAC y las derrotas que sufre EEUU en sus guerras en Colombia y México son ejemplos de la pérdida de hegemonía. En el caso de Venezuela plantea como única salida la desestabilización, la ‘guerra suave’ y finalmente el golpe de Estado militar.
EEUU logró someter a los países de la región latinoamericana sobre la base de una estrategia que ponía a un sector de la oligarquía a luchar contra la otra. Cuando era conveniente a sus intereses movilizaba a las fuerzas populares: artesanos, campesinos, obreros y/o capas medias. Los conservadores con la Iglesia católica como aliada se enfrentaba a los liberales y sus cuadros masones, mientras que EEUU consolidaba posiciones dentro de la estructura política. Cuando Washington le daba prioridad a sus intereses mineros se aliaba a los liberales enemigos de los terratenientes conservadores.
Bolívar en 1825 anunció las intenciones de EEUU en la Carta de Jamaica. Un año más tarde fue enfático en sus discusiones con Santander sobre la inconveniencia de invitar a Washington al Congreso Anfictiónico que se celebró en la ciudad de Panamá.
En 1888 Washington convocó a una reunión ‘Panamericana’ para allanar el camino que le permitiera convertirse en eje comercial en toda la región. Después de la segunda guerra mundial sometió a todos los países (no sin algunas protestas) a los dictados de la Organización de Estados Americanos (OEA). Para asegurar su hegemonía política en el mundo – particularmente en América latina – levantó como amenaza a la Unión Soviética. Mediante esta 
estrategia, junto con sus aliados oligárquicos en la región, organizó un sistema político que le permitió reprimir y subordinar a los trabajadores – especialmente los obreros y campesinos – para súper explotarlos.
La resistencia a los planes de dominación norteamericana por parte de los pueblos latinoamericanos obligó a EEUU a imponer dictaduras militares para continuar extrayendo ganancias extraordinarias de la región. Cuba fue el único país latinoamericano en el siglo XX que logró liberarse del yugo político de las grandes corporaciones norteamericanas y los militares locales.
La crisis del capitalismo norteamericano y el modelo neoliberal a fines del siglo XX produjo un cambio en el ordenamiento político. A la nueva correlación de fuerzas contribuyó el colapso del experimento soviético en Europa. Una nueva oligarquía financiera se apoderó del Estado y de los partidos políticos, tanto de derecha como los de izquierda. El PRI (México), PS (Chile), Justicialista (Argentina), PSDB (Brasil), PRD (Panamá) y otros asumieron el proyecto neoliberal como solución única a los problemas de la región. Compitieron por el favor de las corporaciones y sus clientes electorales en las campañas electorales.
Este cuadro fue resquebrajado cuando aparecieron, en el marco del vació creado por la vieja ‘izquierda’, el PT (Brasil), el ala izquierda del Justicialismo (Argentina), la Nueva República/PSUV (Venezuela), el Movimiento Ciudadano (Ecuador) y el Frente Amplio (Uruguay). En Centro América, los frentes militares de liberación nacional de las décadas de 1970 y 1980 - FSLN y FMLN - llegaron al poder mediante elecciones a principios del siglo XXI.
Los países del ALBA logran mantener, a pesar de los ataques de EEUU, un frente común, con mucha autonomía. En cambio, las otras izquierdas en el poder tuvieron que negociar con Washington para conservar los espacios necesarios para seguir gobernando.
EEUU no abandonó sus tácticas golpistas. En 2007 derrocó a Mel Zelaya en Honduras e igual a Lugo en 2012 en Paraguay. En 2002 organiza un golpe militar-corporativo que es frustrado contra el presidente Chávez en Venezuela. Desde aquella fecha EEUU no ha dejado de desestabilizar y amenazar con intervenciones militares al gobierno venezolano, presidido por Nicolás Maduro.
Los golpes militares de EEUU en América latina representan cambios radicales en la correlación de fuerzas. En el siglo XX tuvieron tres ejes. El primero fue en la primera mitad de ese siglo, cuando colapsó el sistema capitalista mundial (la recesión) y EEUU quiso asegurar su dominación. Durante la segunda guerra mundial EEUU maniobró para conservar a la región como proveedora de materias primas y bienes industriales para el esfuerzo bélico. El tercer momento fue consecuencia de la ola de movimientos de un proletariado maduro que sacudieron los cimientos políticos de la región y fueron reprimidos violentamente a partir de la década de 1960.
EEUU también ha recurrido a los magnicidios para deshacerse de líderes políticos que ponían en peligro su hegemonía: Gaitán en Colombia, Jaime Roldós en Ecuador, Torrijos en Panamá, Allende en Chile y probablemente Chávez en Venezuela.
 

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