Las Virtudes Morales del Profeta del Islam y de la Gente de su Casa (1)

Jue, 04/19/2018 - 05:36
La Ética del Profeta Muhammad (s.a.w.)

La Ética del Profeta Muhammad (s.a.w.)
Nos encontramos ante los perfumados hálitos de la ética del Profeta (s.a.w.) que iluminan los corazones, purifican los sentimientos y colman las almas de satisfacción y sosiego. Es la luz cuyas ondas son irradiadas desde ese sol naciente para iluminar luego los espacios del cosmos, portando una imagen brillante de una vida basada en la virtud y la elevación del ser, un sano pensamiento, y la felicidad humana. Antes de hablar sobre la misma mencionaremos algunos hadices del Profeta (s.a.w.) en los que incentiva a investirse de las más elevadas virtudes y los atributos encomiables.
Sus más elevadas virtudes
En cuanto a las más elevadas virtudes morales del Profeta (s.a.w.), éstas fueron asimiladas con agrado por todos los idiomas del planeta, y la gente se ha referido a las mismas con orgullo. El elogio que Dios, Glorificado Sea, confirió al Gran Profeta (s.a.w.), le hace no necesitar la alabanza de quienes le halagan. Dijo el Altísimo: “Por cierto que eres de un magnífico carácter”.(Al-Bidâiah wa an-Nihâiah, t.8, p.38.) Las siguientes son algunas perlas de
esas elevadas virtudes:
Entre las más elevadas virtudes del Profeta (s.a.w.) se cuenta el rechazo al propio ego. Él negó cualquier manifestación de opulencia, y no solo lo hizo en teoría, sino que lo aplicó en su vida. Los historiadores han narrado numerosas muestras de ello, entre las que se cuentan las siguientes:
1. Llegó a verle una persona y a causa del porte del Profeta (s.a.w.) el pavor se adueñó de su semblante. Entonces el Profeta (s.a.w) le regañó y le dijo: “¡Pobre de ti! Solamente soy el hijo de una mujer de Qureish que solía comer qadîd (tiras de carne secadas al sol)”.(Dâ’irat al-Ma‘ârif, de Al-Bustânî, t.7, p.39.) ¿Observáis ese rechazo al propio ego, esa manera de desestimar el ego, y de impedir cualquier tipo de acometida de grandeza y de considerarse superior a la gente? La verdadera grandeza y la exaltación en todos sus aspectos solamente pertenecen a Dios, el Creador del Universo, el Dador de la vida, y es a Él, y a nadie más, que se someten los rostros.
2. El Profeta (s.a.w.) prohibió a sus Compañeros que le ensalzasen y engrandeciesen, puesto que ello contendría un aspecto de superioridad y elevación por sobre ellos, por lo que les dijo: “No me ensalcéis como lo hicieron los cristianos con el hijo de María (a.s.). Por cierto que solamente soy un siervo de Dios. Así pues, decid: “El siervo de Dios y Su Enviado”.(As-Subbân, p.117.)
 Las más importantes particularidades que él deseaba que se le atribuyesen eran el de siervo de Dios y el de Su Enviado. El Profeta (s.a.w.) detestaba enormemente el egoísmo y los sentimientos de superioridad. Se narró de Ibn ‘Abbâs que dijo: “Caminé tras del Mensajero de Dios (s.a.w.) para ver si eso le disgustaba o quería que hiciera ello”. Continuó: “Me tomó con su mano y me atrajo hacia él hasta llegar a caminar a su lado. Luego me atrasé otra vez y nuevamente me tomó con su mano y me atrajo hacía sí. Entonces comprendí que le disgustaba eso”.(Nûr al-Absâr, p.111)
3. Entre los sublimes atributos morales del Profeta (s.a.w.) tenemos su rechazo al propio ego, de manera que si un esclavo le llamaba, él le respondía y no se ponía por encima de él. Fue narrado de él (s.a.w.): “Si un esclavo me invitara a compartir con él una pata de cordero, aceptaría”.(; Ÿauharat al-Kalâm, de Qarâgulî, p.113.)
4. Una de las señales de su moral es que si se le obsequiaba una pata de cordero la aceptaba. Fue narrado de él (s.a.w.) que dijo: “Si me obsequiaran una pata de res, la aceptaría, y si me invitaran a (comer) una pata de cordero, respondería afirmativamente”.( Al-Manâqib, t.2, p.156.) Él no se ponía por encima de nadie y aceptaba la invitación aunque fuera para compartir un trozo de carne de oveja.
5. Entre sus elevadas pautas de moral está que era afín a las reuniones de los pobres y los débiles y los sentaba a su lado. Ello era una señal de su elevada moral y su rechazo al propio ego. Amîr Al-Mu’minîn (a.s.) describe la moral del Profeta (s.a.w.) Imam Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (a.s.) habló de la moral del Profeta (s.a.w.) diciendo: “Cuando estrechaba la mano de alguien que se encontraba necesitado, o hablándole, nunca la retiraba él, sino que era el hombre (que estaba con él) quien la retiraba primero. Nunca cortaba las palabras de nadie sino hasta que hiciera silencio. No se le vio nunca extender las piernas frente a alguien sentado junto a él. Nunca se le expusieron dos asuntos sin preferir el más riguroso. Nunca se liberó de una injusticia contra su persona de una manera que trasgrediera los preceptos de Dios, Enaltecido y Glorificado Sea. Nunca, hasta que dejó este mundo, comió apoyándose en un espaldar. Nunca le fue pedido nada a lo cual se hubiera negado, ni despidió a quien le fuera a pedir algo sino con lo que le había requerido o con unas buenas palabras…”.

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